Entry: [art] Los principios del tecnorrealismo. VV.AA: Tuesday, November 16, 2004



 

En estos tiempos tan embriagadores de rápidos cambios tecnológicos, todos luchamos por mantener nuestro rumbo. Los nuevos descubrimientos que aparecen cada día en el campo de las comunicaciones y los ordenadores son excitantes e incluso pueden llegar a desorientar. Una reacción lógica a esto sería preguntarse: ¿son estos cambios buenos o malos? ¿deberíamos abrirnos a ellos o temerlos?

La respuesta es: ambas cosas. La tecnología está haciendo nuestra vida más llevadera y para muchos incluso más saludable, rica y llena de conocimientos. Pero también afecta al trabajo, la familia y la economía de foma poco predecible, creando nuevas formas de tensión y distracción y suponiendo una amenaza para la cohesión de nuestra comunidad física.

A pesar de las complicadas y contradictorias implicaciones de la tecnología, la opinión pública es tristemente simplista en relación a este tema. Expertos, políticos y visionarios no nos hacen precisamente un favor cuando tratan de reducir estos asuntos tan complejos a historias apasionantes, condenas hacia lo tecnológico o discursos exaltados en su defensa. Formas de pensar tan polarizadas sólo conducen a falsas esperanzas y estados de ansiedad innecesarios y nos apartan de poder entender nuestra propia cultura.

Durante los últimos años, aunque el debate sobre la tecnología ha estado dominado por estas voces tan extremistas, un nueva forma más equilibrada de entender el problema ha tomado forma. Este documento intenta articular algunas de las creencias en las que se basa este consenso que ha venido en llamarse tecnorrealismo.

El tecnorrealismo pide que se piense críticamente sobre el papel que juegan las herramientas y sus formas en la evolución humana. Inherente a este punto de vista es comprender que el nivel actual de transformación tecnológica en el que vivimos, a la vez que importante, es una continuación de los cambios que han tenido lugar a través de la historia. Examinando, por ejemplo, la historia del automóvil, la televisión o el teléfono, no como aparatos en sí, sino como los elementos de importancia que han llegado a ser en nuestras vidas, podremos extraer tanto beneficios como perjuicios. De manera similar, anticipamos conclusiones semejantes para las actuales tecnologías emergentes y que deben orientarse según un pensamiento claro y uso apropiado. Asímismo, esperamos estar en guardia para afrontar sus consecuencias no esperadas.  (leer más...) Fuente: [sindominio.net]

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