Entry: [art] Los cojos andamos mejor con muletas Tuesday, August 03, 2004



 Santiago Alba

La Magalla (FCONGD)

Para poder humillar y torturar hasta la muerte a prisioneros iraquíes, crimen que con razón nos ha escandalizado tanto en estas últimas semanas, era necesario cometer un crimen mayor que, sin embargo, nos ha escandalizado un poco menos: detener y encarcelar sin pruebas y sin juicio a decenas de miles de iraquíes en su propio país. Pero para poder cometer este crimen mayor que nos ha escandalizado menos había antes que cometer un crimen aún más grave que, sin embargo, nos ha escandalizado incluso un poco menos: había que ocupar Iraq, bombardear sus mercados y sus niños y destruir su espinazo social y cultural. Pero para poder cometer este crimen aún más grave que nos ha escandalizado incluso un poco menos, había que cometer antes un crimen todavía más grave, un crimen que afecta al orden mismo del mundo, y que sin embargo nos ha escandalizado un poco menos aún: había que violar el frágil orden jurídico internacional establecido tras la II Guerra Mundial y reventar la institución que lo representaba. Con todo, para poder cometer todos estos crímenes del que sólo el más pequeño nos parece odioso, de manera que nuestro escándalo borra o incluso legitima los más graves y peligrosos; para poder torturar prisioneros iraquíes después de haber encarcelado a ciudadanos libres e inocentes después de haber destruido y ocupado un país soberano después de haber declarado la ley de la selva contra las instituciones internacionales; para poder cometer todos estos delitos y para poder, al mismo tiempo, justificarlos o, más allá, presentarlos como buenos y necesarios, había que cometer primero y seguir cometiendo ininterrumpidamente el delito más grave que imaginarse pueda, un delito de lesa humanidad que cuestiona las condiciones mismas de todo contrato social, un crimen nefando, primario, originario, frente al cual palidecen las torturas y los bombardeos y que sin embargo no nos ha escandalizado nada porque tiene que ver precisamente con los medios de nuestra sensibilidad y de su expresión. Para que EEUU -con sus gobiernos y medios de comunicación aliados- pudiese cometer todos estos crímenes en cadena tenía que cometer, en efecto, el más grave e imperceptible de todos los crímenes y el de más irreparables consecuencias: la corrupción del lenguaje, la malversación de las frases, la muerte de las palabras.  (leer más...)


Fuente: [rebelion]

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