La teoría del emplazamiento y la Construcción de una Nueva Racionalidad Hermenéutica. Rafael Vidal
Por Rafael Vidal
Número 35
En coherencia con el talante dialógico que la anima, la Teoría del emplazamiento representa el intento de integración mediadora de fuentes teóricas de muy distinto signo. Entre ellas pueden contarse las nuevas corrientes narratológicas postestructurales; la sociología del conocimiento de Peter L. Berger y Thomas Luckman; la psicología cognitiva y evolutiva de Jean Piaget; la "Teoría crítica" tanto en su primera configuración frankfurtiana como en sus posteriores desarrollos desde la "pragmática universal" de la "acción comunicativa" de Jürgen Habermas a la "pragmática transcendental" y la "ética dialógica" de Karl Otto Apel; la "Lógica del límite" y la "Razón fronteriza" de Eugenio Trías, la neohermenéutica de Hans-George Gadamer y la fenomenología hermenéutica de Paul Ricoeur; la "Teoría de sistemas" en su fase actual constructivista y la "Teoría de catástrofes" de René Thom; la gramática greimasiana; la doctrina orteguiana del punto de vista, etc2. En todo caso, las nociones fundamentales sobre las que se asienta -guardando una estrecha relación a su vez con el paradigma de la complejidad de Edgar Morin- constituyen una concreción teórico-metodológica de la situación interpretativa en la que nos encontramos hoy tras siglos de totalitarismo e intolerancia simplificadora moderna. La teoría del emplazamiento, postmetafísica y posthumanista en sí, es una respuesta comprometida al panorama social e intelectual creado por la consumación de la esencia de la metafísica: el absoluto "olvido del ser" que proclamara Martin Heidegger desde su denuncia del triunfo moderno de la técnica como tiranía del sujeto sobre la realidad, como "sistematización general" y "organización total" del mundo [Vattimo, 1987]. Trascendida históricamente y "emplazada", pues, en un momento determinado de la historia del pensamiento occidental, la teoría del emplazamiento emerge entre los rescoldos de un espíritu ilustrado desengañado, de una "modernidad cansada" [Lanceros, 1994], de una "humanidad perdida" [Finkielkraut, 1998].
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Fuente: [razón y palabra]
Posted at 07:48 am by era-ser